Star Wars-Knights of the Old Republic
Después de un tiempo sin escribir aquí (exámenes y todo eso) vuelvo para hablaros del último juego que me he pasado: KotOR. KOtOR es un rpg desarrollado por la compañía canadiense Bioware, especializada en la creación de rpgs como Neverwinter Nights o Baldur´s Gate 1 y 2. Estos juegos se basan en las normas de los D&D de mesa, con sus tiradas de salvación y su gran número de parámetros, y KotOR no es menos.
Por empezar por algún lado, el juego se ambienta 4.000 años antes de lo narrada en las películas. En esta época, los Sith (hay que mencionar que también llaman Sith a los soldados que siguen a los lords oscuros) se encuentran en pleno auge después de que los héroes jedi de las Guerras mandalorianas Revan y Malak se hayan pasado al lado oscuro e, inexplicablemente hayan conseguido una inmensa flota que les permite desafiar a la República y tener ya bastantes planetas del borde exterior bajo su dominio. Según se nos cuenta, una avanzadilla de jedis encabezada por Bastila (una jedi fundamental en la trama del juego) logró llegar hasta Darth Revan, que era el más fuerte de los señores Sith. Ahí su alumno Darth Malak le tendió una emboscada, disparando a su nave y matándolo, al menos en teoría.
Así las cosas, el juego comienza con una nave bajo el intenso fuego de los cruceros Sith, y en la que tanto el protagonista como Bastila viajan. Allí conocemos a Carth, un eficiente soldado republicano, con el que huímos de la nave en el último momento, aterrizando en Taris,. Por desgracia el planeta se encuentra bajo el dominio de los Sith, que han impuesto la ley marcial, por lo que nadie puede salir del planeta. Por si fuera poco, Bastila ha aterrizado en un lugar distinto del nuestro, y es probable que se encuentre detenida por los Sith. Aquí comienza el juego propiamente dicho. Tenemos que buscar a Bastila por la enorme ciudad de Taris, y hallar un modo de escapar. El juego se desarrolla por planetas, tras huir de Taris llegaremos a Dantooine, dónde recibiremos el entrenamiento que nos permitirá convertirnos en jedis. Luego podremos escoger el orden de los siguientes cuatro sistemas que visitaremos, éstos son Tatooine, Korriban (un planeta del lado oscuro, tiene academia Sith y todo), Manaan y Kashyyyk.
A nivel gráfico, es difícil realizar un comentario objetivo sobre este juego. Los escenarios son preciosistas y detallados, con unos buenos efectos de luz y unas texturas muy logradas. No obstante, se nota la línea sobria típica de los RPGs occidentales, y los integristas del RPG japonés se lo pueden echar en cara. También hay que destacar los espectaculares combates con sables de luz, que no tienen nada que envidiar a las películas. Como único pero que ponerle, en algunas zonas la tasa de fps es bastante baja, especialmente al principio del juego (aunque al abadonar Taris, mágicamente los fps parecen aumentar como la espuma, y por suerte así se mantienen hasta el final del juego)
Pero llegamos al quid de la cuestión: nos encontramos con un juego de rol insanamente adictivo y bien hecho. El sistema de combate es una mezcla de turnos y tiempo real, pues podremos movernos en cualquier dirección, pero debermos asignar una cola a nuestras acciones, como golpear con el sable, curarnos o utilizar poderes de la Fuerza. En todo esto, por supuesto, influyen sobremanera todos los parámetros del personaje. Al subir de nivel (que no es automático) potenciaremos nuestros atributos, las habilidades, las dotes, los poderes de la Fuerza....Es importante tener un equipo equilibrado, pues de poco sirve enseñarle dotes del sable de luz al cónsul jedi (especialistas en la Fuerza) y lo mismo sucede si al guardián jedi le enseñamos muchos poderes defensivos pero no potenciamos aspectos como la despenalización de luchar a dos manos. Esto también tiene su importancia a la hora de subir parámetros como la destreza o la inteligencia a un personaje u otro, por supuesto. Además, tenemos las habilidades de ``mapa´´, como son abrir cerraduras, sanar heridas, desactivar minas, sigilo, etc. Esto viene bastante condicionado por la clase a la que pertenezca el personaje, pues evidentemente la ladrona será buena en habilidades de sigilo, y el droide desactivando minas y abriendo cierres de seguridad. Además, en este aspecto, el protagonista tiene la habilidad de persuadir en las conversaciones (por ejemplo, que nos vendan artículos más baratos) que depende del parámetro ``carisma´´ así como de los puntos asignados a la habilidad. Más adelante, podremos persuadir con la Fuerza, facilitándonos las cosas de manera considerable. Como véis, puro D&D (de hecho, el juego tiene un registro, donde veremos los resultados de las tiradas de dados que influyen en aspectos como que una granada nos dañe o no). Esto es sólo un pequeño resumen del inmenso abanico de posibilidades jugables, aunque resulta sencillo habituarse a ello. No menciono otros aspectos como la mejora de sables láser y otros objetos porque es bastante obvio.
Por último, el otro gran aliciente del juego es la inmensa libertad que ofrece a la hora de actuar. En las primeras horas me sentí realmente apabullado por las muchas maneras que hay de afrontar los diálogos, los cuáles de verdad influyen en el desarrollo del juego y de la trama. Por poner un ejemplo, si un personaje nos cuenta que está siendo perseguido por un Hutt, podremos matarlo allí mismo y cobrar la recompensa, o bien simular su muerte mediante una explosión y cobrar el premio igualmente. O quizás sería preferible dedicarse a extorsionar a los mercaderes para que nos regalen sus productos. O tal vez deseemos mediar en un conflicto racial a limitarnos a eliminar directamente a los dos bandos. En los duelos, podríamos apiadarnos de nuestros rivales o matarlos cruelmente (con bastantes probabilidades de que más adelante en el juego vengan sus camaradas a tomar venganza), o bien nos gustaría inclinar a nuestros personajes a un camino de venganza en lugar de redimirse y perdonar. Todo esto, por supuesto, tiene un precio, y es que según nuestras acciones, se nos otorgarán puntos del lado de la luz o del lado oscuro, de tal modo que tenemos un baremo que indica hacia qué lado estamos. Mata a cualquier posible rival, extermina inocentes y realiza otras abyectas acciones para convertirte en un Lord Sith. Ten buen juicio, apiádate de los débiles, negocia en los conflictos y serás un gran Maestro Jedi. Así, el final del juego será distinto según nuestras acciones: salvaremos a la galaxia de la amenaza Sith, o bien volveremos a ser el Señor Oscuro y gobernaremos los confines estelares con mano de hierro (esto es parte del guión del juego). Realmente es muy difícil explicar con detalle y de forma convicente el grado de libertad que ofrece el juego, ya sea a la hora de analizar nuestro modo de jugar o al crear nuestros personajes (he obviado la creación desde cero de nuestro personaje, incluyendo clase y sexo, pues cualquiera que haya jugado a un RPG occidental lo sabe), lo mires por donde lo mires en ese sentido supera tan ampliamente al resto de RPGs de esta generación que al decirlo puedes parecer un flipado, pero es la pura verdad.
Para finalizar, Star Wars: Knights of the Old Republic me ha enganchado como hacía mucho tiempo (años, quizás) que un juego de rol no lo lograba, llegando a pasarme el juego en 42 horas en apenas una semana. Es una combinación perfecta de sistema de juego, guión (que para mí, supera por bastante al de la saga cinematográfica) y ambientación. Desconozco las razones por las que a nadie hasta ahora se le había ocurrido crear un RPG basado en Star Wars teniendo en cuenta la vasta riqueza de este universo, pero no cabe duda de que el resultado ha sido fantástico, situándose (al menos para mí) como el mejor JDR de esta generación (y uno de los cinco mejores en todos los géneros). Un juego que trasciende a las propias películas, narrándonos sucesos con una proyección temporal mucho mayor (se nos cuentan sucesos anteriores en 20.000 años al propio momento del juego, anteriores incluso a la propia República). Resumiendo, que si te gustan los RPGs y no tienes absurdas distinciones entre Occidente/Oriente, cómprate este juego. Si te gusta D&D, cómpralo. Y si además de todo esto te gusta Star Wars, no sé qué coño haces leyendo este comentario en lugar de estar jugándolo.
