Y así nos va...
Hay ocasiones en las que uno siente verdadera vergüenza de considerarse español. Unos te llaman fascista, otros dicen que crees en la unidad nacional. Cualquiera me vale.
Pero no, no venía aquí con intención de dar clases de ciencia política. Venía para vomitar sobre toda la estirpe de pseudo-cultura que últimamente está proliferando, especialmente esos que de un tiempo a esta parte se erigen en defensores de la legalidad internacional y asuntos semejantes.
Quería hablar de un ejercicio de amarillismo, probablemente el más grande que un servidor ha contemplado desde que tiene uso de razón, y que refleja perfectamente el polvorín social que es este país llamado España al que pertenezco. Algunos estaréis enterados, otros quizás no. El caso es que hace unos días la flamante presentadora del ``experimento sociológico´´ conocido como Gran Hermano y antaño periodista de gran prestigio, Mercedes Milá, decidió presentar un programa que tratase toda la temática del top manta y la piratería, encuadrado en la campaña de 12 meses, 12 causas de la cadena Telecinco, que este mes se dedicaba a este tema en concreto (sin olvidar el cambio que realizaron a última hora).
En susodicho programa se han vertido acusaciones muy graves, como que ``el top manta financia el terrorismo de ETA y Al Qaeda y a la trata de blancas´´ sin aportar ninguna prueba, y acusando de forma indirecta a aquellos que se bajan material con copyright por P2P. Brillante ejercicio de periodismo, señora Milá. La cosa no pasaría del mero orgasmo sensacionalista de no ser porque en el programa se pasó un vídeo, en el cual la Milá iba acompañada del infame cantante David Bustamante (conocido por tener mucho dinero pero escaso talento, si se me pregunta a mí) y acudían a un top manta, en el cual ojeaban algunos CDs. Tras encontrar el suyo, al cantante no se le ocurrió otra que romperlo allí mismo exclamando ``Esto es mi trabajo´´. Al pobre mantero no le quedó otra que recoger sus bártulos y salir pitando de allí.
No voy a entrar a enjuiciar el derecho del cantante a proteger lo que es suyo. Es sólo que me llama muchísimo la atención cómo toda la sociedad se lleva las manos a la cabeza con las noticias de las muertes de inmigrantes en Ceuta y Melilla o en las pateras, pero sin embargo no son capaces de hacer un mínimo esfuerzo de comprensión para entender la situación de esta pobre gente que está viviendo de forma ilegal en nuestro país. La tolerancia no está en dar dinero para ayudar al desarrollo de los países de esta gente. Es algo que se construye, y se hace desde aspectos tan elementales como éste.
Y también me resulta poco menos que indignante que una persona (según él, salida de un andamio) tache de ladrones a sus fans. Sí sí, sus fans, ésas que luego abarrotan sus conciertos. Esas que le salvaron cuando más lo necesitaba y lo llevaron a dónde está, comprándose viviendas de 3 millones de € (sí, habéis leído bien). Y que no hable de derechos de autor, con cosas como ésta circulando por ahí. Desde luego ¿le mercerá la pena arruinar su imagen pública por unos beneficios a terceros que él no va a oler?. Y luego, gente como Ana Rosa Quintana sumándose a la cruzada contra la piratería, cuando es la primera que debería sacarse la mierda de encima. Patético.
Y ya paro. Jamás creí que en este blog haría alegatos de ningún tipo contra un tipo de cultura que yo considero basura, y ni mucho menos darle lecciones de moralidad a nadie. No quiero que se me llame demagogo, por eso nunca suelo tratar aspectos político/sociales en el blog. Es más, es bien sabida mi postura militante en pro del software libre como Linux u OpenOffice, y generalmente no hago menciones de ellos más allá de mis propias impresiones como usuario. Pero esta noticia ha actuado como un muelle que ha saltado dentro de mí, y que ahora no vuelve a su sitio. Rabia, impotencia, vergüenza ajena...serían buenos calificativos para cómo me hacen sentir noticias de este calibre, que son la representación fiel del esperpento que Valle-Inclán definió hace bastantes años ya. Quizás a esta gente no le vendría mal leer alguna de sus obras, y dejar de piratear CDs, porque si ahora niegan que no lo hicieron en sus tiempos mozos ya apaga y vámonos.
Y ya sabéis chicos. Defended lo que es vuestro, porque si por ellos fuera hasta vuestra identidad os arrebatarían.
Y bueno, me despido que no son horas. Con Dios.
