Hace frío...y los castillos andan...
Hace frío...nadie avisó con tiempo de esta ola de frío ártico, desde luego. Y llueve que no veas. En fin, las molestias ocasionadas no suelen ir más allá de los cambios de planes y alguna tontería más. Cambios que son lo de menos, en una persona hogareña como yo.
Pasemos a revisar el orden del día. El jueves llegué a casa, encontrándome con la sorpresa de que los chicos de Wanadoo se habían tomado la decencia de asomar sus hocicos por allí. Ya era hora, después de mes y medio esperando. Así que ya vuelvo a tener conexión a internet en el cálido y dulce hogar, en este caso via conexión ethernet y router especialmente preparado para la ocasión. Además me encontré con la sopresita de que habían llegado los 5 CDs de Ubuntu Linux que había pedido (que no era tal, pues ya mi madre me había avisado de que a principios de semana le había llegado un misterioso sobre). Ayer sábado Álvaro se llevó uno, e imagino que hoy lleve varios a Santiago para regalarlos.
La cosa prometía, estaba deseoso de echarle el guante a Howl's Moving Castle, la última producción del estudio Ghibli con Hayao Miyazaki a la cabeza. El viernes noche por fin me hice con ella, pero preferí verla el sábado. La espera valió la pena: nos encontramos ante la enésima joya de Miyazaki, un nuevo clásico de la animación que prescinde de los fastos gráficos de Sen to Chihiro, pero que a cambio resulta mucho más íntima y personal que ésta. Nos cuenta la historia de Sophie, una joven modista que se convierte en una anciana a causa de la maldición de una bruja. Sophie conocerá a Hauru, un mago del que se enamorará, pero que también carga con la maldición de estar encadenado a un demonio, y con el que vivirá innumerables aventuras en su castillo andante. Una película deliciosa, que redondea la extensa producción de Miyazaki. Aquí se estrenará bien entrado el 2006, pero yo no pude resistir la tentación de verla. No obstante, imagino que vaya a verla al cine con los amigos llegado el momento.
Ayer tarde también compré un segundo controller S de Xbox, por temor a que si se me rompiese el que tengo, no pueda encontrarlo debido a que la Xbox 360 ocupará todo el mercado a partir de la semana que viene. Me salió por 39 €, un señor robo, pero vale la pena para partidas a dobles, que juegos para eso tengo un rato. Impagable el poder jugar al D&D: Shadow Over Mystara en la TV con todo tipo de filtros como hicimos ayer. Hay que repetirlo, sin duda. Y lo mismo se puede decir de los juegos de lucha.
Cambiando de tercio, leo por EOL que las discográficas quieren aprovecharse de la directiva sobre la retención de datos para saber qué hace el usuario con su conexión a internet. Muy bonito, sí señor. Ya les da igual saltarse a la torera la ley vigente con tal de pillar a la adolescente que se ha bajado lo último de su artista favorito. ¿No se suponía que las comunicaciones eran inviolables y secretas?. Para estos señores no, por supuesto. Y luego nos cuelan troyanos como el que Sony BMG introducía en sus CDs de música (llamemos a las cosas por su nombre, señores). Por si no fuera suficiente, veo los primeros juegos de Xbox 360 al precio de 69,90 €. Sí señores, 69,90 € por un juego que actualmente poco o nada revoluciona (salvo quiźás Kameo y PGR3), y con la posibilidad sea una bazofia. Qué espectáculo, sí señor. No sé si veremos gráficos y juegos de primera, pero lo que sí sé es que los precios de la época de Megadrive y Super Nintendo están de nuevo entre nosotros. Pues les pueden dar muy mucho a las consolas de nueva generación, a Sony y al resto de discográficas, pues por ahora ni harto de vino me compraré un producto suyo. No hasta que se tengan en cuenta los derechos de los usuarios.
Por lo demás, es una semana tranquila, sólo el susodicho frío ha venido para recordarnos que diciembre está a la vuelta de la esquina y con él, mi primer examen importante del año, que empezaré a preparar hoy. Y qué digo, voy a hacerlo ya.
