lunes, abril 24, 2006

Jets ´n´Guns, una pequeña sorpresa

Últimamente todo el mundo piensa que el mundo de los juegos en PC está muerto, debido tanto a la escasa variedad de los títulos que salen como a sus disparatados requisitos. Por ello es toda una sorpresa que en pleno 2005 haya compañías occidentales que hagan matamarcianos (shmups para los aficionados), cuando todos creíamos que las compañías occidentales habían dejado este género en manos de sus colegas japoneses desde antes de mediados de los 90. Los europeos no tenemos de nada de lo que avergonzarnos. Con títulos como Xenon, Uridium 2 y demás pesos pesados del Amiga, durante mucho tiempo contribuimos notablemente al sano desarrollo del género. La cosa se empezó a venir abajo con Doom y demás juegos que empezaron a dominar el PC allá por 1993, expulsando casi directamente al matamarcianos occidental a unos abismos insondables de los que no ha salido, ni saldrá jamás. Jets ´n´ Guns reconoce influencias de clásicos como Tyrian 2000, Walker o Project-X, pero con los avances gráficos que la tecnología permite. Aún así, no ha caído bajo la atracción de las tres dimensiones, que sólo utiliza para los efectos de luz, ya que prácticamente todo está dibujado de forma bidimensional. Con esto se logra que sus requisitos sean relativamente bajos, y que todo el mundo cumpla sobradamente con ellos: Pentium III o K7 equivalente a 500 mhz, 64 mb de ram, tarjeta gráfica Vodoo 2 para arriba. Todo hay que decirlo, artísticamente el juego tiene poco o nada que aportar al género en cuestiones de diseño, ya que en todo momento tendremos la sensación de estar ante un gran ``pastiche´´ de los elementos gráficos de otros juegos. No por ello deja de resultar chocante la combinación de dos sub-géneros como son el shmup bélico, con sus tanques, torretas y demás, con el de ciencia ficción, con extrañas cuevas repletas de alienígenas de aspecto insectívoro, y que no tratan de negar que su padre es otro juego. Sin embargo, está repleto de escenarios de gran belleza plástica.

Curiosamente, lo que no he visto aún han sido los parajes volcánicos de Salamander, que probablemente sea el cliché más copiado en el género.

La jugabilidad se desmarca bastante de lo habitual, ya que no es exactamente un arcade. Concebido para el mercado doméstico, se intenta prolongar su duración de diversas formas. Una de ellas es que no importa tanto esquivar las balas como estar equipado adecuadamente para superar la fase. El juego cuenta con un intrincado sistema de compra de mejoras de la nave, que van desde reforzar su fuselaje a comprar armas nuevas (de todo tipo y pelaje, desde armas químicas a rayos de energía y que, a su vez, pueden ser mejoradas sucesivamente) pasando por barreras energéticas o mejoras en el sistema de enfríamiento de la nave (el armamento puede recalentarse). La cantidad de objetos es simplemente impresionante y además existe la posibilidad de combinar armas, y situarlas de modo estratégico en diversos puntos de la nave así como regular su inclinación, ya que a menudo nos conviene tener nuestro flamante rifle de plasma en la parte trasera.

Dado que las fases son relativamente largas, existen puntos de control por el camino, y algunos power-ups que restauran vida y cosas así. La mayoría de los niveles son una amalgama de enemigos terrestres y voladores. Hay que ser un poco pícaro, ya que por ejemplo derribar un enorme avión puede significar deshacernos de los enemigos que se encuentran en el suelo vía explosión gloriosa.

El juego tiene argumento, que no contaré aquí, y es ampliamente viciante gracias a sus bárbaras posibilidades, que incluyen el crackeo de cajas que vamos encontrando por las fases, o la posibilidad de hacer combos (que dan más dinero) con las matanzas que llevemos a cabo. Muchos le critican que sea corto, aunque a mí no me lo parece, ya que lo voy jugando con calma (todavía no lo he terminado), a razón de un nivel por día. Lo que sí que no me gustan son los jefes finales, bastante descafeinados y fáciles. Me queda por comentar la BSO, simplemente sublime. Compuesta por el grupo heavy nórdico Machinae Supremacy, ofrece más de 60 minutos de heavy instrumental (aunque hay un tema cantado) que ambienta de forma sensacional. Claro está, esto no es Guilty Gear, por lo que la instrumentación es más lenta en todos los aspectos y menos atronadora, cosa que a la larga se agradece en un juego de este tipo.

En resumen, que os hagáis con él. YA. Es una oportunidad única de jugar en el PC. Ha logrado que yo vuelva a sentarme delante del monitor para jugar como un poseso tras varios años sin hacerlo.