Mamá, me han llamado friki
Sí, qué puta manía.
Hacía años que nadie tenía la desfachatez de llamarme friki. En unas pocas semanas me lo han llamado como tres o cuatro veces. Pocas personas, pero me lo han llamado, que es lo que importa. Me diréis: ``bah, no le des importancia, hoy en día todo el mundo es friki´´. Pues sí se la doy, señor mío.
A ver, recapitulando. La wikipedia nos da la siguiente definición de friki:
Mr Kutaragi, dios cuatridimensional de este blog, opina que los frikis no tienen interés en la política, cosa que no siempre es cierta, porque la política favorece la tenencia de sexo.
término usado en el habla hispana, para referirse a la persona interesada u obsesionada con un tema, afición, o hobby en concreto.No nos engañemos, esta acepción es la que habitualmente usamos para referirnos a los aficionados a los videojuegos, anime, cómic y demás zarandajas (habilidades sociales aparte). Que casualmente, son algunas de las aficiones del que escribe estas líneas (bueno, el anime menos). Hay algo que la wikipedia no dice, y es dónde se encuentra la barrera entre el friki, el hardcore y el geek. Los años de experiencia son los únicos que te dan una noción clara de esa diferencia, que se va marcando a fuego lento en ti: los frikis no tienen criterio. Lapidario, pero no por ello menos cierto. Aparte de vivir en sus cómics son unos fanáticos de los sofistas de mucho cuidado (aunque probablemente no sepan quiénes fueron estos señores). En una palabra: no saben decirte, en la inmensa mayoría de ocasiones, razones objetivas que hacen que algún producto en particular les guste. Les mola, y ya está. El componente de flipe es importante (inserten tema de FFVII Advent Children aquí). Admito que yo pasé por esa época en mis años de adolescente. Es inevitable, no tienes una identidad totalmente forjada, y vas hacia los espectros de la sociedad como una mosca hacia la luz de la farola, especialmente cuando eres centro de las burlas y los desprecios de los demás por alguna razón incognoscible. No soy un nerd y tampoco puedo serlo. No tengo una mente analítica, ni conocimientos sobre las ciencias exactas y/o matemáticas, aunque sí poseo bastantes conocimientos de arte y letras en general. Mejorables, pero algo es algo. Comparto con ellos mi interés desmedido por la tecnología, el mundo de la informática, Linux y temas relacionados. El que me viera, pensaría que yo soy como una prostituta en un convento: algo totalmente fuera de lugar. Y no le faltaría razón. Tampoco soy un geek. Honestamente, creo no ser taaaaaaaaan extravagante como algunos me pintan. No visto de forma rara, no me comporto de forma rara, no practico sexo de una manera diferente a la del resto de la humanidad. Sin embargo, con los geeks tengo muchas cosas en común: me apasiona la sci-fi, no suelo ir en línea con la sociedad, y tengo interés por el conocimiento en general. Por contra, no cumplo con el grado de extraversión necesario para ser considerado geek. ¿Qué diablos soy yo, entonces? Ni puta idea, macho. Ni me importa, ni me molestaré en descubrirlo. Que sus señorías me cuelguen todos los motes o definiciones que prefieran, que yo me he retirado de estas carreras estúpidas. Psicotrópicamente hablando, podríamos decir que todas esta entelequia de definiciones es en realidad fruto de los de siempre, de las grandes corporaciones, siempre ávidas de reducir la realidad social a la mínima expresión. Está bien, haced el pasillo más angosto, para tratar de encuadrarnos mejor en grupos de consumo. Cuando luego el CEO de alguna compañía, considerado nerd por sus superiores, apuñale a alguien en contra de su pacifismo presupuesto, saldréis en las noticias. Dejando el polvo de ángel a un lado, la verdad es que es triste la forma de estereotipar de la gente en general. Si les dices que te gustan películas sci-fi fuera de las consabidas Star Wars y compañía, del tipo de THX1138, ya eres un friki de la hostia. Si estás leyendo un libro de programación, alguna novela fantástica o cómic europeo, friki. Y mucho peor si dices que te gusta ir a museos, en cuyo caso la mueca de extrañeza que te muestran pide a gritos que le estampes un jarrón chino (dinastía Ming a ser posible) en todo el jeto. Pues qué queréis que os diga, yo pienso que es mucho más friki encerrarse en un antro los fines de semana emulando al Pacman, o leerse el Hola, o enervarse por el destino de un deporte controlado por camarillas de notables. Y no se trata de una cuestión de beneficios culturales para la mente ni nada de eso. Más bien, de ideología de vida, y de sed (o no) de autodestrucción y frivolización social. Pero bueh, que cada uno haga lo que se le antoje mientras respete los gustos del otro (que es como pedir el fin de la pobreza).
Mr Kutaragi, dios cuatridimensional de este blog, opina que los frikis no tienen interés en la política, cosa que no siempre es cierta, porque la política favorece la tenencia de sexo.
Vaya texto más confuso y deslabazado me ha quedado. Tampoco me importa mucho, mi afán por mejorar me dice que habrá otras oportunidades.


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