Un poco de todo...
Estos días ando personalizando un poco el blog, no me gusta nada de lo que veo en plantillas y similares, por lo que es probable que todo esto cambie de apariencia varias veces en poco tiempo, aunque el que está puesto ahora mismo no me desagrada del todo. Sólo necesitaría una imagen de 700x200 para que quedase bien, pero no he encontrado ninguna por ahora. La búsqueda continúa.
Supuestamente también estoy de exámenes, aunque yo ya acabo la semana que viene. Y digo supuestamente porque para esta última prueba no es que esté estudiando demasiado. Ya veremos.
Mientras tanto voy matando el tiempo con diversas cosas que me mantienen distraído. Sin ir más lejos, me había enterado de que existía un juego de Robotech para Xbox, que también había salido en Ps2. No me importaba que se basase en el aborto americano, con manejar a las valkyries por el cielo me bastaba. Así que me hice con él, y lo que me he encontrado ha sido probablemente el juego más pestilente que he visto entre todo el catálogo de Xbox.
La verdad es que cuando lo pones la cosa promete: robotejos realizados en un correcto cell-shading, escenarios con texturas tradicionales. Y la intro es molona, los muy hijos de puta te ponen imágenes de las mejores partes del juego, dónde no da tantísima vergüenza.
Empiezas a jugar, la primera fase es el capítulo inicial de Macross con la diferencia de que no llevas a Hikaru, sino a un gilipollas llamado Jack. Es una fase para los cazas, tranformarse en gerhwalk o battleroid no sirve de nada. No canta demasiado, pero ya hay un detallito que huele mal, y es que el campo que te deja el juego para moverte es escaso, casi parece que estés combatiendo en el espacio en lugar de en medio del mar, tienes la sensación de flotar en lugar de la de volar a velocidades supersónicas. Y como no puedes acercarte al agua, ya que la ves desde varios kilómetros de altura, no captas la estafa. Así que te cargas a unos cuántos zentraedis y terminas la fase, ilusionado con lo que puede ser un juego interesante.
Empieza la segunda fase. Tienes que limpiar South Ataria de los alienígenas que acaban de bombardearla. Pues no es por nada, pero estamos en el segundo nivel y ya me ralla la mecánica de ir a cargarme todo lo que se mueva, sin hacer nada más. ¿Algún día se darán cuenta de que en este tipo de juegos, las fases secure & destroy son sinónimo de repetitividad sin límites, y que cunde más que nos dén otro tipo de objetivos más concretos y variados?. En Ace Combat y en Rogue Squadron tomaron buena nota de ello, vaya que sí.
Pero no, ése no es el drama. El drama, casi tragedia, es el contemplar el escenario en el que te mueves que burdamente intenta representar una ciudad casi reducida a escombros. No es que sea ya vergonzoso para una Ps2 o una Xbox, es que es el súmmum del patetismo en una Dreamcast, en la cuál su juego más malo técnicamente sobrepasa de largo a este Robotech: Battlecry. La ciudad parece sacada de Micromachines, es totalmente de goma. Texturas con colores planos al más puro estilo Nintendo 64, 3 polígonos mal contados que ``simbolizan´´ un puente, explosiones cutrísimas...y un radio de dibujado del escenario como pocas veces se ha visto. Si te acercas al puerto, dónde no estás rodeado de simulacros de edificios, puedes ver perfectamente cómo se van dibujando las líneas de las cadenas montañosas, las cuáles estaban envueltas segundos antes en una misteriosa niebla.
Ridículo. No esperaba algo como Crimson Skies, pero tampoco un juego al que algunos títulos primigenios de Sega Saturn y Psx le dan mil vueltas. Sin ir más lejos, un juego de 1996 como Panzer Dragoon Zwei le peta el culo a este Robotech, calidad artística y jugable aparte (de la que el Panzer anda sobrado, y éste no sabe qué es eso) en todos los aspectos.
Qué cachondos estos de Gamespot. Han pillado todas las imágenes de la fase que me ha producido vomitonas y diarrea. Y tienen los cojones de darle un 6,8.
Lo que más me jode es haber caído en su camelo, porque la primera fase no pintaba tan mal, y me tomé la molestia de copiarlo al disco duro de la Xbox. En cuánto tenga oportunidad lo borro, para que no deje marcas en la consola semejante virus. Y lo peor, es ver que este juego salió en 2002, imagino que tratando de competir con otros titanes de la estética cell-shading como Jet Set Radio Future, que salió ese mismo año. También me resulta sumamente molesto saber que he desperdiciado un DvD en esta cosa.
En fin, aparte de eso he retomado mi sana afición cinéfila. El viernes vi Las vírgenes suicidas de Sofía Coppola, y la verdad es que me encantó la sensualidad adolescente que desprende por los cuatro costados y el buen desarrollo de la cinta. Muy recomendable.
No puedo decir lo mismo de La casa de las dagas voladoras (aka House of the flying daggers) del director chino Zhang Yimou. Este personaje se había ganado mis respetos por una de mis películas wuxia favoritas, la simpar Hero, y por otra totalmente diferente, El camino a casa. Aquí intenta repetir la maniobra de Hero, pero le sale el tiro por la culata, y de qué manera. La dirección no está nada mal, no obstante se encuentra muy por debajo de las dos anteriormente citadas y la historia también es pasable, aunque tópica dentro de lo que es un wuxia. Lo que mata a la película es un innecesario alargamiento de gran cantidad de escenas, lo que conlleva una duración demasiado alta, y una estúpida borrachera por la belleza de las sugestivas escenas del género y las ralentizaciones de cámara. Si a Hero la mezclas con Matrix probablemente te salga algo muy parecido a esta película, cuando no ella en sí misma. Las escenas de las dagas danzantes en el aire, repetida incontables veces, me provocaba poco menos que arcades cada vez que aparecía. Qué cansinos, joder. Toda la puta película rodada a base de ralentizaciones y giros de cámara.
También me molesta ese afán que tienen los directores chinos de resultar poéticos, porque este film lleva eso al extremo. Basta ver cómo en las escenas finales la chica protagonista es aparentemente asesinada, y se queda en el suelo. Sus dos amantes combaten incansablemente. Las estaciones pasan, llega el invierno y comienza a nevar. Y sin comerlo ni beberlo, la chica se levanta como si nada, sacándose de encima un montón de nieve. Guau.
Un poco truño, sí señor. Esperemos que Yimou no siga este camino en próximas producciones. De todas formas, es recomendable echarle un ojo si sois fans de Zhang Ziyi (que es la actriz fetiche de Yimou, y que acaba de dar el salto a Hollywood con la irregular Memorias de una geisha) o de Takeshi Kaneshiro, actor que provoca masturbaciones masivas entre los japos cada vez que sale en pantalla, y el cual prestó su imagen para Samanosuke Akechi, protagonista del Onimusha de Capcom.
Qué cachondos estos de Gamespot. Han pillado todas las imágenes de la fase que me ha producido vomitonas y diarrea. Y tienen los cojones de darle un 6,8.








