domingo, febrero 12, 2006

Un poco de todo...

Estos días ando personalizando un poco el blog, no me gusta nada de lo que veo en plantillas y similares, por lo que es probable que todo esto cambie de apariencia varias veces en poco tiempo, aunque el que está puesto ahora mismo no me desagrada del todo. Sólo necesitaría una imagen de 700x200 para que quedase bien, pero no he encontrado ninguna por ahora. La búsqueda continúa. Supuestamente también estoy de exámenes, aunque yo ya acabo la semana que viene. Y digo supuestamente porque para esta última prueba no es que esté estudiando demasiado. Ya veremos. Mientras tanto voy matando el tiempo con diversas cosas que me mantienen distraído. Sin ir más lejos, me había enterado de que existía un juego de Robotech para Xbox, que también había salido en Ps2. No me importaba que se basase en el aborto americano, con manejar a las valkyries por el cielo me bastaba. Así que me hice con él, y lo que me he encontrado ha sido probablemente el juego más pestilente que he visto entre todo el catálogo de Xbox. La verdad es que cuando lo pones la cosa promete: robotejos realizados en un correcto cell-shading, escenarios con texturas tradicionales. Y la intro es molona, los muy hijos de puta te ponen imágenes de las mejores partes del juego, dónde no da tantísima vergüenza. Empiezas a jugar, la primera fase es el capítulo inicial de Macross con la diferencia de que no llevas a Hikaru, sino a un gilipollas llamado Jack. Es una fase para los cazas, tranformarse en gerhwalk o battleroid no sirve de nada. No canta demasiado, pero ya hay un detallito que huele mal, y es que el campo que te deja el juego para moverte es escaso, casi parece que estés combatiendo en el espacio en lugar de en medio del mar, tienes la sensación de flotar en lugar de la de volar a velocidades supersónicas. Y como no puedes acercarte al agua, ya que la ves desde varios kilómetros de altura, no captas la estafa. Así que te cargas a unos cuántos zentraedis y terminas la fase, ilusionado con lo que puede ser un juego interesante. Empieza la segunda fase. Tienes que limpiar South Ataria de los alienígenas que acaban de bombardearla. Pues no es por nada, pero estamos en el segundo nivel y ya me ralla la mecánica de ir a cargarme todo lo que se mueva, sin hacer nada más. ¿Algún día se darán cuenta de que en este tipo de juegos, las fases secure & destroy son sinónimo de repetitividad sin límites, y que cunde más que nos dén otro tipo de objetivos más concretos y variados?. En Ace Combat y en Rogue Squadron tomaron buena nota de ello, vaya que sí. Pero no, ése no es el drama. El drama, casi tragedia, es el contemplar el escenario en el que te mueves que burdamente intenta representar una ciudad casi reducida a escombros. No es que sea ya vergonzoso para una Ps2 o una Xbox, es que es el súmmum del patetismo en una Dreamcast, en la cuál su juego más malo técnicamente sobrepasa de largo a este Robotech: Battlecry. La ciudad parece sacada de Micromachines, es totalmente de goma. Texturas con colores planos al más puro estilo Nintendo 64, 3 polígonos mal contados que ``simbolizan´´ un puente, explosiones cutrísimas...y un radio de dibujado del escenario como pocas veces se ha visto. Si te acercas al puerto, dónde no estás rodeado de simulacros de edificios, puedes ver perfectamente cómo se van dibujando las líneas de las cadenas montañosas, las cuáles estaban envueltas segundos antes en una misteriosa niebla.
Flipa colega, flipa. Nintendo 64 has you!!
Ridículo. No esperaba algo como Crimson Skies, pero tampoco un juego al que algunos títulos primigenios de Sega Saturn y Psx le dan mil vueltas. Sin ir más lejos, un juego de 1996 como Panzer Dragoon Zwei le peta el culo a este Robotech, calidad artística y jugable aparte (de la que el Panzer anda sobrado, y éste no sabe qué es eso) en todos los aspectos.
Qué cachondos estos de Gamespot. Han pillado todas las imágenes de la fase que me ha producido vomitonas y diarrea. Y tienen los cojones de darle un 6,8.
Lo que más me jode es haber caído en su camelo, porque la primera fase no pintaba tan mal, y me tomé la molestia de copiarlo al disco duro de la Xbox. En cuánto tenga oportunidad lo borro, para que no deje marcas en la consola semejante virus. Y lo peor, es ver que este juego salió en 2002, imagino que tratando de competir con otros titanes de la estética cell-shading como Jet Set Radio Future, que salió ese mismo año. También me resulta sumamente molesto saber que he desperdiciado un DvD en esta cosa. En fin, aparte de eso he retomado mi sana afición cinéfila. El viernes vi Las vírgenes suicidas de Sofía Coppola, y la verdad es que me encantó la sensualidad adolescente que desprende por los cuatro costados y el buen desarrollo de la cinta. Muy recomendable. No puedo decir lo mismo de La casa de las dagas voladoras (aka House of the flying daggers) del director chino Zhang Yimou. Este personaje se había ganado mis respetos por una de mis películas wuxia favoritas, la simpar Hero, y por otra totalmente diferente, El camino a casa. Aquí intenta repetir la maniobra de Hero, pero le sale el tiro por la culata, y de qué manera. La dirección no está nada mal, no obstante se encuentra muy por debajo de las dos anteriormente citadas y la historia también es pasable, aunque tópica dentro de lo que es un wuxia. Lo que mata a la película es un innecesario alargamiento de gran cantidad de escenas, lo que conlleva una duración demasiado alta, y una estúpida borrachera por la belleza de las sugestivas escenas del género y las ralentizaciones de cámara. Si a Hero la mezclas con Matrix probablemente te salga algo muy parecido a esta película, cuando no ella en sí misma. Las escenas de las dagas danzantes en el aire, repetida incontables veces, me provocaba poco menos que arcades cada vez que aparecía. Qué cansinos, joder. Toda la puta película rodada a base de ralentizaciones y giros de cámara. También me molesta ese afán que tienen los directores chinos de resultar poéticos, porque este film lleva eso al extremo. Basta ver cómo en las escenas finales la chica protagonista es aparentemente asesinada, y se queda en el suelo. Sus dos amantes combaten incansablemente. Las estaciones pasan, llega el invierno y comienza a nevar. Y sin comerlo ni beberlo, la chica se levanta como si nada, sacándose de encima un montón de nieve. Guau. Un poco truño, sí señor. Esperemos que Yimou no siga este camino en próximas producciones. De todas formas, es recomendable echarle un ojo si sois fans de Zhang Ziyi (que es la actriz fetiche de Yimou, y que acaba de dar el salto a Hollywood con la irregular Memorias de una geisha) o de Takeshi Kaneshiro, actor que provoca masturbaciones masivas entre los japos cada vez que sale en pantalla, y el cual prestó su imagen para Samanosuke Akechi, protagonista del Onimusha de Capcom.

sábado, febrero 11, 2006

Estereotipia, Os-Tan y pechos grandes

Oh sí, nena. Estereotipos. ¿Qué sería de nuestra vida sin ellos? Pues que, probablemente, no saldríamos a la calle, desbordados como estaríamos de información perceptual. Porque la verdad es ésa, la estereotipia es un atajo cognitivo que ni los del Mario Kart. De lo contrario, tendríamos la sensación de estar haciendo el supergigante de esquí cada vez que hablásemos con una persona. Es curioso ver cómo cambian los estereotipos de comunidades determinadas con el paso del tiempo. Antes, al hablarnos de un padre americano de familia todos nosotros nos imaginábamos a un tío no precisamente delgado llevando a sus hijos a misa en un ruidoso Chevrolet Camaro, cuando no tenía en Corvette Stingray del 67, en cuyo caso sería mi hombre perfecto en el supuesto de que yo fuese gay. ¡Un yanqui cervecero con un Stingray del 67! ¡Awesome! ¡Brutality!. Pero las cosas cambian. Ahora, los yanquis desprecian a las carroceras nacionales, ya no le ven la gracia a los ruidosos motores autóctonos, que consumen más que mi hermano cubatas en un fin de semana. En su lugar prefieren a las jacas extranjeras, tipo Toyota y similares, que tienen unas formas más sinuosas y con curvas. Y por ende, lo mismo pasa con sus mujeres. Ya no son rollizas, si alguna vez lo fueron. ¿Y los japos?. Bueno, los japos como siempre a su puta bola. Ya todos sabemos que les encanta el hentai. Viven por y para el hentai. Morirían por el hentai. Hasta se inventarían (si es que no lo han hecho ya) máquinas que practiquen felaciones y masturbaciones automáticas única y exclusivamente para darse el gozo con su personaje anime/hentai favorito. En sus maltrechas mentes, por supuesto. Sí es que chutarse horas a cosas tan psicodélicas como el Fantavision no puede ser bueno. Los japos lo tienen muy claro. Les gusta que las chicas que salen en el hentai sean niñas, con o sin teta, pero niñas al fin y al cabo y que el acto sexual no sea consentido (una violación en toda regla, vamos). Algo que aquí consideraríamos pedofilia, allí está amparado por la ley de censura. Increíble pero cierto. Oh, y no podemos olvidarnos de la inconfundible mueca indescifrable, que a veces indica placer y otras tantas sufrimiento. Todo esto viene a colación de la siguiente pregunta: ¿Alguna vez te has planteado qué imagen tienes de tu S.O? Poca gente lo habrá hecho, sin duda. Los japos, faltaría más, son de los que sí se lo han cuestionado con la almohada (si es la de Kasumi sumas +2 al nivel de salidez en tu RPG japonés favorito). La cosa empieza en el Futaba Channel, un enorme BBS que engloba diversos foros, servidores de imágenes y otras cosas, todo dedicado a la cultura underground japonesa. Tiene contenidos realmente interesantes, hace cosa de un año es dónde veías las promos de Gundam SEED Destiny, y dónde varias horas antes de que saliese en fansub el capítulo de la semana podías contemplar si finalmente Athrun había tenido sexo anal con Kira. También es de dónde uno puede bajarse revistas tan molonas como la Arcadia Magazine o la Famitsu Weekly, ya que esta amable gente se toma la molestia de escanearlas y ponerlas en BitTorrent. No entiendes una mierda, pero son revistas con un grafismo bastante espectacular, y merecen la pena por eso. Sobre el verano del 2003, en una discusión acerca de la inestabilidad de Windows ME (famoso criminal conocido también como ``S.O trincha-discos duros´´) cayeron en la cuenta de que su estereotipo coincidía al 100% con el de la típica chica enfermiza vista en infinidad de mangas y animes. Dicho y hecho, a algún flipao se le ocurrió personificar a Windows ME: Había nacido el fenómeno de las OS-tan, que consiste en personificar a los S.O y algunos programas, representándolos con formas femeninas, niñas por lo general. Ya os dije que ser niña en Japón es cuánto menos difícil, y peligroso. Sin ir más lejos, yo me compraría un cinturón de castidad para salir a la calle en Japón si Dios me hubiese dotado de pechos prominentes. Pero no es el caso. Las OS-tan empezaron a expandirse como la pólvora. En poco tiempo surgieron las hermanas Windows.
Mirad qué tierna familia. Bill se derritiría si viese así a sus hijitas.
Todas las tan tienen un diseño estándar, y a partir de ahí la gente va enviando sus dibujos, algunos más trabajados y otros menos.
Las bien llevadas hermanitas 2000 y XP. Adivinad la razón por la que XP tiene los pechos más grandes. Es por lo que estáis pensando.
Por supuesto, hay muchas más tan. Mac OS X y GNU/Linux no iban a ser menos. Incluso las hay referidas a consolas. También hay tans de programas, aunque a veces éstos son representados con figuras masculinas.
No podía ser de otra forma. Firefox, por supuesto, es una zorrona de cuidao y la más deseada por el resto de tan.
De aquí al estrellato pasó poco tiempo. Las tan tienen un anime interactivo bajo Macromedia, un corto de animación corriente, doujinshis y hentai (¿a nadie le da morbo ver a Debian y a Windows haciendo el amor? ¿Cómo serían sus hijos?) . Cada una cuenta con una personalidad propia, acorde con aquello a lo que representan, y es fácil encontrar merchandising relacionado.
Es kawaii, ¿qué no? XD
No podían faltar los imprescindibles cosplays, que no pondré porque los que he visto generan mi más profunda repulsa y malestar estético. Desde luego, los japoneses carecen del sentido del ridículo, algo que a veces es bueno y otras...no tanto. No, yo tampoco he notado un enorme grado de frikez y salidismo mental haciendo estas cosas, algo que, viniendo de una población tan adicta al porno y al hentai, es lo más común. Y casos como éste, resultan hasta inocentes. Pero muy muy frikis.

jueves, febrero 09, 2006

A veces también me decepciono con lo que veo...

Acabo de terminar de ver ZOE Dolores, I, y la verdad es que vengo bastante decepcionado...la serie no es mala pero sí del montón montonero... Gustará a los ultra-frikis de los juegos pero a los fans de las series de mechs (y más a los de real robots) les decepcionará. ¿Por qué? Para saberlo, sigue leyendo esta pequeña y nada pretenciosa reseña. Los señores de Konami encargaron la serie a la gente de Sunrise, que como es obvio algo del género sí que saben. En el staff no hay gente demasiado conocida, aunque quizá os suene el director, un fulano que dirigió algunos episodios de Gundam X (¿a esta gente no la echaron a la calle?). Para adaptar un juego de frenéticos combates entre robots hubo que hacer bastantes cambios, cosa lógica por otra parte. En primer lugar, y en un claro intento de hacer la serie más comercial y atractiva para el gran público, los responsables de la serie tiran por el W.C todo el trabajo artístico y los diseños de personajes llevados a cabo por Yoji Shinkawa. Sin duda ganas en espectadores potenciales, pero para mí el trabajo de este señor dota a la saga ZOE del 90% de su identidad. El 10% restante viene de la importancia que tienen los Orbital Frames en la evolución de la historia, algo que caracteriza bastante a ZOE. Los que conozcáis los juegos sabréis que berracos como el Anubis o el Jehuty acaban con flotas enteras, por ejemplo . Eso sí, el estilo de los diseños de los robots es bastante similar al de los juegos. El lugar de los diseños de Shinkawa lo ocupan otros a los que estamos completamente acostumbrados por ser uno de los estándares de la animación japonesa, así que... Tiene un par de ideas bastante buenas, como que el mech protagonista (Dolores) tiene personalidad propia, habla, ríe, llora...pese a que en ese aspecto la serie destaca, de poco sirve si el resto de personajes son planos como una tabla de planchar.El desarrollo de ciertos individuos que se suponen protagonistas es dado de lado al poco de empezar, y los secundarios dan verdadera pena, maniqueos a más no poder y que parecen introducidos totalmente con calzador, algunos directamente actúan sin un motivo específico. Incluso al final de la serie el descubrimiento de los ``motivos´´ del malo de la serie es totalmente forzado y metido a toda prisa. Sin duda el peor aspecto de la serie, hay gente verdaderamente prescindible que sale demasiado tiempo en pantalla. La serie incurre en todos los tópicos en los que podía caer, y se ceba bastante en ellos pese a que parezca lo contrario al tener el protagonista 49 años. El desarrollo de la historia es muy previsible precisamente por caer en esos tópicos (a los que hayáis visto/jugado a Xenogears, Rahxephon, Evangelion y tantas otras os sonará todo). La propia historia es confusa, está contada de un modo un poco deslabazado que hace que sea difícil enterarse de qué está pasando...aparte de que es muy recomendable conocer la historia de los juegos, pues la serie se desarrolla entre la primera y la segunda entrega. En los aspectos positivos, hay que destacar la animación, que es de gran calidad y fluidez (normal, son 26 episodios). Los combates entre robotejos están impecablemente realizados, y hay bastantes efectos por ordenador curiosetes. La BSO es también es muy potable. El final de la serie está realizado de una manera soberbia, pero eso no le quita los fallos antes mencionados. Y por supuesto, la aparición estelar del Anubis en un par de episodios la hacen subir muchos enteros. En fin, como dije antes, recomendada para los fans del juego...quizás como selecciono los animes que veo (y sobre todo los de mechas) entre aquellos considerados ``clásicos´´ o de ``gran calidad´´ (por falta de tiempo para verlos, más que nada) me haya decepcionado más de lo habitual, pero qué se le va a hacer...

Más de la $GAE: festival de humor

No, no se trata del nuevo volumen de los Superhumor de Ibáñez. Resulta que la $GAE , por voz de su CEO (ah no, que lo de CEO es para las compañías, no para asociaciones sin ánimo de lucro xD) Pedro Farré ha decidido demandar a todas aquellas webs dónde se calumnie o insulte a la susodicha asociación. Bueno, es obvio que éstos señores tienen gente infiltrada en los juzgados. Seguro que esperan que les toque algún juez sacado de la cámara criogénica en la que lo metieron en época franquista para ganar casos como el de la Frikipedia o los que estén por venir, porque si no es imposible que un jurista se tome absurdeces de este calibre sin descojonarse cosa mala. Y digo yo: ¿realmente hay o habrá alguna guerra encubierta y yo no me he enterado?. Porque Bautista, Farré y compañía se lucen. Y para muestra, no uno, sino cuatro botones. 1, 2, 3, 4. Y se me olvida el enlace de Microsoft inventándose el copyleft... Yep. Puro awesomeness, oiga. No me lo estaba imaginando: estamos en guerra y no han declarado el estado de excepción. Tú, internauta, coge un fusil. Yo pongo las balas. Ellos han cobrado su impuesto revolucionario para combatir a eso que llaman piratería: nosotros haremos lo propio. Brigadistas, infantería y marina: ¡a las trincheras!. El cartel lo pone bien claro. Seas friki, jevorro, yonqui o cualquier otra cosa, ésto te pilla cerca de casa. Quizás te da igual ver árabes en sus países quemando nuestras banderas por una simple caricatura (que no debería darte igual), pero no podemos permitir que la censura a la libertad de expresión se propague por este país. No procede. Ni conviene. Porque en el momento en el que se corte la libertad de expresión, llegará la época del capitalismo salvaje, el cuál es aún peor que el comunismo. Y yo quiero seguir disfrutando de mi PC, mis cómics, mis películas y todas esas cosas que me convierten en un feliz consumista. Está claro que tras esta especie de censura (cualquiera de los casos, el de los árabes radicales o el de la SGAE) se encuentra el fanatismo, a cada cuál más pueril. De distinta clase, pero fanatismo al fin y al cabo. Ya hace más de 50 años que los psicólogos sociales demostraron que el fanatismo es una rémora de la infancia. Lo peor es que si se lo dices, la SGAE te denuncia, y los otros te matan dándote un abrazo de bombero.

martes, febrero 07, 2006

SGAE: Siempre ganamos algún euro.

Por si no les fuera suficiente con cobrarles derechos de autor a disminuidos psíquicos en obras benéficas, tachar a Microsoft de inventora del copyleft o equipara a los usuarios de P2P al nivel de ladrones de bancos y asesinos, lo último de la $GAE ha sido denunciar a la frikipedia, una conocida parodia de la wikipedia en la que multitud de usuarios ofrecen definiciones en clave de humor sobre los más variados temas. La definición la reproduzco a continuación, en solidaridad con los afectados:
"Siempre Ganamos Algunos Euros" ONG inspirada por la acción de Dios y que pretende salvar nuestras almas del Infierno, así como meternos entre ceja y ceja de una vez que, al contrario de lo que nos explicaron de pequeños, compartir es malo. Se dedica principalmente a defender los derechos de los grandes artistas (como David Bisbal, Alejandro Sanz, etc), recaudar dinero para obras benéficas (es decir, obras de ampliación de sus mansiones), la creación de asociaciones culturales y el cultivo de coles de Bruselas, así como diversas actuaciones de intimidación tipo mafia y organización de campañas de desinformación para el pueblo llano. Debido al desprecio sufrido por parte de la gente y la incomprensión que sufre, en su afán de actuar por el bien de la comunidad, esta sociedad no gubernamental desprecia a usuarios, ciudadanos, programas P2P y todo bicho viviente que no repita al pie de la letra sus consignas. Esta mafia es conocida a nivel mundial tanto que si usted introduce ladrones en Google y le da a VOY A TENER SUERTE (de suerte poca amigo XD) se mostrará la web de la SGAE (hecho verídico).
¿Alguien ve algo más allá de lo paródico en esas frases? Oh no, vaya, que a partir de ahora revistas como El Jueves tendrán que cerrar, porque de repente la caricatura y el escarnio ya no forman parte de nuestra cultura, han desaparecido tras varios cientos de años en ella. Los artífices de tan magno milagro, que restaurará el honor perdido de decenas de generaciones burladas, son esos archimagos de la $GAE, con Teddy Bautista al frente, esos que recriminan a manteros en plena calle, pateándolos poco menos. En fin, no hay mucho más que comentar. Nos quejamos de los árabes, que desconocedores de la maravillosa libertad de expresión occidental, queman embajadas. Pues que queréis que os diga, aunque no sean casos comparables, antes de ir a evangelizar el mundo con las ventajas que ofrece nuestra cultura, creo que primero hay que sacar la mierda de casa.

miércoles, febrero 01, 2006

Super Dimensional Fortress Macross

No podía dejar de hablar de este clásico después de terminar de verla. Aunque sólo fuera un poco. Quizás únicamente por hacerle homenaje a mi película favorita de ciencia ficción, Macross: Do you remember the love? que no es sino la historia de la serie de televisión completamente modificada y adaptada a un film de animación. Estrenada en 1982 en Japón, Cho Jiku Yosai Macross (nombre original japonés) es una serie de televisión de 36 episodios, que seguía la estela que Gundam había marcado unos pocos años atrás: en lugar de centrarse en los robots en sí, lo hacía en el propio guión, y especialmente en este caso, en las relaciones entre personajes. Y al contrario que ésta, es muy popular en Occidente, especialmente en Estados Unidos, lo cual se debe a que formó parte de ese atentado contra la inteligencia conocido como Robotech. Tras ella se encontraban algunas personas hoy en día considerados pesos pesados de la animación japonesa, como son Shoji Kawamori (que en el momento de realizar esta serie apenas tenía 22 años, y se tuvo que ``conformar´´ con diseñar los objetos mecánicos, algo que posteriormente extrapolaría a películas como Ghost in the Shell) y Haruhiko Mikimoto (diseñador de personajes que saltó a la fama con Macross, y que a día de hoy podemos ver tras los créditos de multitud de prestigiosas producciones como Gunbuster, Gundam 0080 & 0087 y Megazone 23). La historia nos cuenta cómo en el año 1999 cae en la Tierra una nave alienígena, alertando a la humanidad de la existencia de los extraterrestres. La tecnología de esta nave es muy superior a cualquier otra cosa conocida por los humanos, por lo que empiezan a plantearse seriamente la necesidad de unirse frente a esta nueva amenaza. Es así como empiezan las Unification Wars, que terminan con la formación de la U.N Spacy. Es el año 2009, y tras haber reconstruido la nave alienígena, el capitán de la U.N Spacy Bruno J. Global se dispone a iniciar los vuelos de prueba con ella, momento en el cual aparece misteriosamente ante ellos una enorme flota alienígena perteneciente a la raza de los Zentraedi, que arrasa la isla en la que se encuentra la nave. Para evitar la destrucción de ésta, deciden ejecutar un fold (una especie de teletransportación), que en contra de lo esperado los lleva a la órbita de Plutón. Con el sistema dañado, la nave debe volver a casa soportando todo tipo de ataques de la flota Zentraedi. En su interior, el civil Hikaru Ichijo traba amistad con la emergente idol Lynn Minmay, sin tener ni idea de lo que sucederá... Desde el principio es más que evidente: Macross es más una serie de ciencia ficción que una de mechas. Su estilo es único y muy innovador en su tiempo, ya que mezclaba perfectamente los avatares de una guerra con enormes dosis de romance. Alguno de sus temas son la incomprensión de los civiles ante las decisiones de los militares, la crueldad de éstos, la pérdida de la inocencia por la consecución de un sueño (magníficamente escenificado en el personaje de Lynn Minmay), los efectos de la ``cultura´´ en el ser humano o las diferencias raciales. Los mechas diseñados por Kawamori son cazas transformables (las famosas valquirias) algo que tuvo bastante influencia en series posteriores, Gundam incluida. Su relevancia real en la historia es prácticamente nula, y de hecho el protagonista no es precisamente ningún crack pilotando, otros personajes como Max Jenius lo sobrepasan claramente. Un aspecto muy positivo, sí señor. Originalmente la serie estaba planeada para 26 episodios pero debido a su éxito se alargó, algo que se nota en los últimos diez, pues en su esqueleto la serie sigue siendo esencialmente de 26 capítulos. Parece como si la serie ya hubiese sido hecha pensando en la posibilidad de hacer secuelas, pues se revela muy poco de la historia en sí (en la película se nos contaba algo más), y ésta termina como tal en el episodio 28. Hemos tenido que esperar 20 años para que Macross Zero pusiese fin a todas nuestras dudas. Los últimos diez episodios se dedican casi exclusivamente a resolver el triángulo amoroso formado por Minmay, Hikaru y Misa Hayase. Debo decir desde aquí que odio con toda mi alma a los dos primeros: a Minmay por lo inaguantable que resulta a veces, y a Hikaru por indeciso. Es vergonzoso lo que le hace soportar en ocasiones a la pobre Misa, la cuál es sin duda el personaje que más evoluciona en toda la serie. Claro que, el romance no es ni mucho menos tan sencillo como parece. Las dos heroínas son en sí mismas una especie de prolongacón de Hikaru, ya que Minmay simboliza la parte más infantil e inocente de éste y quedarse con ella supone no madurar, permanecer atrapado en una infancia de la que tal vez Hikaru no quiera despertar. Por su parte, Misa representa a su parte más adulta, ya que es algunos años mayor que él, y mucho más atractiva y madura (que no desinhibida) que Minmay. ¿Escogerá Hikaru ser un eterno adolescente o decidirá enfrentarse a la vida adulta con todas sus consecuencias?. La respuesta, en la serie. Me gustaría destacar lo mucho que ha hecho Macross (para bien o para mal) en algunos estereotipos de las series de animación: la figura del 95% de los sempai, existentes en casi todas las series, está basada de un modo u otro en Roy Focker, sempai de Hikaru. Chulesco y y mujeriego como él sólo, no falta quién en un alarde de frenesí friki afirma que es el verdadero protagonista de la serie. Su influencia ha sido tal que en algunos casos raya lo sangrante. Sin ir más lejos, me atrevo a afirmar sin complejos que Mwu LaFlaga de Gundam SEED es una imitación de dos duros de Roy. Otro personaje que ha dejado una fuerte pegada es la propia Misa, ya que personajes como Elly de Xenogears se inspiran en ella de un modo muy claro. Como puntos negativos, debo señalar dos, ambos derivados de la concepción de la serie en 26 episodios: el primero es que debido a esto, algunos hechos van a toda prisa, están totalmente forzados en el guión, como el romance entre Max y la general Zentraedi Millia, que en apenas un capítulo pasan de odiarse a muerte a casarse. La otra consecuencia ya la mencioné antes, y es que el guión está concebido para 26 episodios, con lo que al pasar éstos casi se puede decir que la trama principal está finalizada. Gracias a Dios, se sacaron de la manga la enorme y terrible indecisión amorosa de Hikaru y las revueltas ocasionadas por los Zentraedi en la Tierra. Pese a que la historia pierde su épica, gana en intensidad entre los personajes, y tiene un excelente final. Por último, pese a que la animación tiene nada menos que 24 años a sus espaldas, todavía es bastante resultona (aunque por supuesto, no se puede comparar con la película). No se puede decir lo mismo de la BSO, la cuál es buena pero escasísima, y de la que con toda probabilidad acabaremos más que hartos. Una muy buena serie, romántica e influyente como ninguna. Pese a que en mi opinión es inferior a la película (es que igualar a esa obra maestra lo consiguen muy pocos), está por muy encima de Macross Plus en mi ránking personal, y de Macross 7 tres cuartos de lo mismo (aunque no la he visto, que todo se andará, las críticas sobre ella no son nada halagüeñas). Ahora trataré de echarle un ojo a Zone of the Enders: Dolores, actualmente lo más ``in´´ en animes de mechas.